HERMANOS, un desafío familiar



Hermanos, un desafío familiar

Cinco herramientas para resolver los desafíos que nos proponen nuestros hijos cada día

Ana Lozano Iglesias y Sandra Lea Schuchner

Somos Sandra y Ana, amantes de la infancia y la familia. Somos emprendedoras, maestras, pedagogas, asesoras y sobre todo, somos madres. Nuestra primera gran empresa fue formar cada una su familia. Nuestros hijos/as nos ponen cada día retos para que busquemos la forma más respetuosa de acompañarles, guiarles y ayudarles a que en un futuro sean personas con empatía, eficaces, con sentido del humor, resolutivas y muchas más capacidades que cada una sueña para sus hijos. Tenemos la firme creencia que “el mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos, es capacitarles para que consigan todas las habilidades que les permitan lograr sus sueños”

Para empezar…

Asociamos “hermanos” con celos, peleas, discusiones y sin embargo, debemos tener muy en cuenta todas las fortalezas que nos ayudan a construir la convivencia en la familia, todos los sentimientos grandes, vienen de nuestra relación entre hermanos: complicidad, admiración, orgullo, protección, fraternidad…

Quien ha crecido rodeado de hermanos sabe lo importantes que pueden ser; y quien no, probablemente los ha echado en falta en algún momento de su vida. Los hermanos son confidentes infalibles, compañeros de aventuras y apoyos incondicionales. Pero eso no quita que, en determinadas etapas, también haya rivalidad y tensiones. Las peleas entre hermanos llegan a quitar el sueño a muchos padres.

La familia es la primera comunidad de los niños y los hermanos son sus primeros compañeros de viaje en ese camino de búsqueda de su lugar en el mundo. Deben aprender a relacionarse y esto incluye la discusión y la pelea, el roce, el enfado, la ira y los momentos de diversión, de risa, de complicidad.

Nuestro planteo…

Cinco desafíos que nos permitirán utilizar diversas herramientas respetuosas para enseñar y aprender a gestionar los conflictos entre hermanos

1º herramienta: EVITAR COMPARACIONES

Mira cómo se viste tu hermana”

“Tu hermano ya ha acabado de recoger y tú no has comenzado”

“Qué bien ha comido tu hermanito pequeño y tú no has comido ni una verdura…”

Estas son estrategias que usamos los adultos para que los niños “tomen ejemplo”, y pensamos “¡Qué mejor ejemplo que del hermano!”

¡Vaya equivocación! Sin darnos cuenta, nosotros mismos fomentamos la rivalidad entre hermanos. Cuando más cerca es la edad, más similares son sus necesidades y menos útiles las comparaciones, que sólo generan sentimientos de inferioridad y venganza… “Ella será mejor que yo y se va a enterar”.

Es importante sustituir las comparaciones por frases de cooperación y colaboración.

2º herramienta: TIEMPO ESPECIAL PARA CADA NIÑO

Los niños necesitan tiempo para estar solos con sus padres. Son momentos íntimos, exclusivos y planificados que dedicamos a nuestros hijos y donde solo estamos para ellos. No hace falta que sea algo grande, puede ser leer un cuento, hacernos un peinado, bañarnos o salir a comprar el. Es un momento juntos donde restablecer la conexión con el adulto.

El tiempo especial les ayuda a sentir que son importantes para su padre o su madre, que son escuchados, atendidos y tenidos en cuenta. Cuando logramos darles este tiempo con regularidad, los niños están más relajados y los conflictos se distancian.

3º herramienta: SENTIDO DE JUSTICIA PARA TODOS

"Cuando los adultos se niegan a mezclarse en las peleas de sus hijos o los ponen en el mismo barco tratándolos de la misma forma, eliminan el principal móvil para que lo hagan"

Ante una pelea entre niños, el adulto no debería actuar como un juez, sino como un árbitro, un mero mediador que fomenta el diálogo e intermedia para que aprendan a negociar pacíficamente respetando turnos, expresando sentimientos y necesidades.

Los jueces dan sentencia y juzgan.

4º herramienta: M.A.P. (MARCHARSE, AGUANTAR, PONER FIN)

MARCHARSE: Asegúrate de que sepan que has visto que están peleando y vete. Antes, invítales a usar las estrategias que les has enseñado. "Sé que sabréis encontrar una solución juntos. Estaré aquí si necesitáis mi ayuda"

AGUANTAR SIN INTERVENIR: No caigas en la tentación de inmiscuirte, salvo que la disputa se torne violenta.

PONER FIN O ECHARLES: si las cosas se calientan demasiado y preocupa la seguridad de los niños, puede enviarles a calmarse a otro sitio, salir incluso fuera para terminar la riña.

5º herramienta: PATERNIDAD LÚDICA

La paternidad lúdica es una de las mejores maneras de preparar a nuestros hijos para las relaciones y de animarlos a conectar con los demás.

Así pues si queremos desarrollar una relación íntima a largo plazo entre nuestros hijos debemos verla como una ecuación matemática, donde la cantidad de placer que comparten debe ser mayor que el conflicto que experimentan, el lado del conflicto de la ecuación nunca será cero. (Siegel)

Para concluir,

Recuerda siempre que el hecho de que dos o tres o más hermanos discutan a menudo, no significa que vayan a llevarse mal en el futuro, significa que su relación está creciendo. Están aprendiendo, y para ello deben practicar, probar, equivocarse y recuperarse de los errores. Estás a tiempo de ayudarles a descubrir el tesoro de tenerse mutuamente.

Nos guste o no, las relaciones forman el tejido de nuestras vidas. Vivimos en familia y los desacuerdos y conflictos son inevitables, lo importante es aprender a gestionarlos con respeto y dignidad.

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